Diita completo y placentero, jejeje, como siempre, diréis. Que mejor que empezar el viaje en serio que por la capital Tarragona. Ya conocida, pero siempre muy digna de ver. Su Rambla, espectacular, su Balcón del Mediterráneo, sus ruinas romanas, sus murallas también medievales y su catedral que la recordaba agradable, pero que hoy ha superado con creces las expectativas que traía. Sus capillas, su claustro, su museo diocesano nos han ocupado toda la mañana y nos han hecho disfrutar. Con deciros que he visto y fotografiado lo menos veinte representaciones navideñas que ya sabéis que me gustan coleccionarlas para después felicitar las Navidades a los amigos.
Y a comer, a la plaza del Ayuntamiento, llena de gente y de bares variados muy concurridos. Y de postre, y siguiendo la huella romana tarraconense, buscamos el famoso Puente del Diablo, un acueducto sencillamente espectacular. Me ha dejado muy, muy satisfecho. Y después el Arco de Bara, también por los alrededores de Tarragona. Y dos castillos. El de Tamarit cerca de Altafulla y el de Ferran, cerca de El Vendrell. Y por último la réplica de la Giralda de L'Arboc, pueblo donde vive el último de los Canales de Baños de la Encina, mi tío Enrique.
Y mañana más, si podemos, claro que el cansancio va haciendo Mella. Os lo contaré jejeje. Besitos a tod@s.





No hay comentarios:
Publicar un comentario